09/02/2015

BUENOS RECUERDOS

Escucho una canción, me trae recuerdos, y un escalofrío recorre mi cuerpo. ¡ESO NO SE PAGA CON DINERO!

Aunque esta frase es mía, la marco como cita, porque no es la primera vez que la utilizo, y además, me encanta (permítanme que me tome esta pequeña licencia egocéntrica).

Siempre se habla de los recuerdos que evocan el olor a hierba, la tierra mojada, el pan recién hecho, e incluso el Réflex; pero para uno que sufre las inconveniencias de una sinusitis crónica, y que encima poco a poco está logrando conseguir tener la visión de un gato de porcelana, es normal que intente aprovechar un poco más alguno de mis otros sentidos.
Tranquilos, no voy a ir por ahí tocando todo o pegando lametazos a las cosas, os hablo de mi oído.

De todos es sabido mi gran afición por la música, en todas sus formas y acepciones. Me gusta pincharla, me gusta escucharla, me gusta tocarla, y creo que todo ello es por la simple razón que todas y cada una de las canciones que escucho significa algo para mí.
No hace falta que sea la canción que marcó alguna cita imborrable de mi vida, sino que me sirve también aquella que se puso de moda durante una temporada (y de la que ya no recuerdo su nombre), y que cantaba a grito pelado con mis amigos, en alguno de sus coches, un sábado cualquiera. Todas valen.

Además, tendré muy mala memoria para muchas cosas –que la tengo–, pero no sé porque, cuando recuerdo el momento que me trae una canción, lo suelo ubicar estupendamente bien, y hago un retrato mental casi exacto de aquel momento.
Luego es probable que mi recuerdo no se pareciese en nada a lo que ocurrió de verdad, pero me gusta engañarme a mí mismo en ciertas cosas, que al fin y al cabo no hacen daño a nadie y a mí me reconfortan (y así de paso demostrar también que mi memoria sí es realmente peor que la de Dory, la amiga de Nemo).
¿Por qué creéis, por ejemplo, que me gusta tanto Cachitos de Hierro y Cromo?
Pues porque además de escuchar buena música, aprender muchas cosas y disfrutar, hago un ejercicio revitalización de memoria que no creo que ningún complemento nutricional pudiese igualar.

Por supuesto, todos vosotros tenéis una canción también. Porque no sólo las canciones me recuerdan situaciones.
Es más, las canciones más bien me recuerdan a personas, y también algunas de ellas, me recuerdan a cosas.

Las de algunos me vienen automáticamente según pienso en vosotros. De otros, me costaría a lo mejor un poco más averiguarla, pero no dudéis que la tenéis.
Y sí, venga, lo voy a decir porque es verdad, y negarlo sería, además, de una tremenda estupidez. De vosotras me cuesta muy poco recordar la canción. Es más, cuando os veo aparecer, llegáis con banda sonora.
De hecho, casi, mientras vuestra canción suena en mi cabeza, os veo llegar a cámara lenta, mientras el aire mesa vuestro melena al viento. Más o menos, ya me entendéis…

Así que me gustaría que todos vosotros hicieseis una lista. Una lista de canciones que os traigan buenos recuerdos, que son los más fáciles de recordar. Y si os apetece, convertidla en una lista en Spotify y compartirla con todos nosotros, ya sea en un comentario en este mismo blog, en un comentario en Facebook, en un tuit, o simplemente haciéndomela llegar de la manera que os venga en gana. Me encantaría saber cuales son vuestras canciones.
Yo, por supuesto, haré la mía.

Besos para ellas y un abrazo para los demás.
Se os quiere y lo sabéis.

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