05/08/2014

KEEP CALM…PERO DEJEN PASAR, POR DIOS!!

Que digo yo, que para los pocos que somos en las ciudades en agosto, que mal no distribuimos por las calles, no??

Esta mañana, salía a hacer la compra, y camino del supermercado yendo por amplias calles, pues nada, que me ha tocado delante una de esas familias que van todos juntos, como si fuesen La familia Trapp, ocupando toda la acera, y no me dejaban pasar.
Además de esos que si les intentas adelantar por derecha o izquierda, no sé como lo hacen pero su sentido arácnido les lleva a moverse en tu misma dirección.
Total que tienes que inventarte una maniobra de alto riesgo, digna de El Yogi Kudu, y en un increíble movimiento de contorsionista, pasas en el espacio que hay entre una papelera y un semáforo con riesgo de pringarte la camisa –que además en estas situaciones siempre será blanca–, al rozarte con ese mobiliario urbano, que no destaca precisamente de ser de los más limpios.

Por Dios, orden!!
Que a ver si encima que somos pocos, vamos a estar mal avenidos!!

Una vez llegados a los grandes almacenes dónde está el súper, y de los que nunca digno el nombre porque El Corte Inglés no me paga por ello, pues me ha pasado algo similar… Señores, la bocana de las escaleras mecánicas no es el mejor sitio para saludar a tu vecino.
Ya le verás en el descansillo de casa esta noche al sacar la basura, y así podréis aprovechar para charlar un rato con la fresca en los que vais a los contenedores. Si lo habláis todo ahora, qué os va a quedar luego, lo mayorzotes que están los críos de Mariano, el del 4º A??

Y este es un mal que se repite con bastante asiduidad, porque este mismo lugar es usado para pensar. Justamente ahí es cuándo te haces preguntas del tipo:
–”He cerrado el coche??”
–”Que compro primero, los calcetines o el sandwich de pavo??”
–”Quiénes somos. De dónde venimos. A dónde vamos??”

Pues a ver, sois Abelina y Manolo, venis de Campaspero, y vais a la planta cuarta a por un Meyba. Que hay que decíroslo todo!!

Se comenta que en un descansillo entre escalera y escalera, escribió Kierkegaard gran parte de sus obras. Las más brillantes en las de bajadas, por aquello que cuesta abajo las cosas cuestan menos.

Menos mal que en el súper propiamente dicho no me ha pasado nada, porque ya sabéis de mis problemas con las cajeras de ese otro supermercado, propiedad de un señor de Valencia, que en vez de escanearte los productos y deslizarlos suavemente por la rampa, los arrojan con ira, e incluso odio,  como si aquello fuese una maquina de lanzar platos de tiro… (si deseáis recordarlo, está aquí)

Y hasta aquí este relato corto y fresco, típico de estos días de apatía y regocijo propio.

Besos para ellas y un abrazo para los demás.
Se os quiere y lo sabéis.

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GOOOOOOOOOD MORNING VIETNAM!!
GRACIAS!!

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