12/09/2017

NO SOY DAVID GISTAU, PERO…

Creo que no soy el primer español que ha dicho esto, pero ahí va. Me encanta leer las columnas de David Gistau. Me encanta oírle hablar por la radio. Hasta me gusta ver como se lee el periódico por las mañana en Campíos, al ir a desayunar, dado que transmite paz y sosiego.
Es uno de esos personajes atrayentes, de los que cuando empieza a hablar los demás callan para simplemente escuchar.

Por descontado diré que yo no soy así, ni parecido. ¡Ojalá!
No tengo tan buena conversación, ni una pluma tan afilada. No domino tanto los temas de los que hablo como para categorizar mis afirmaciones (de hecho adolezco de no manejar datos y notas que a veces son tan necesarias). Pero…

 

…pero este último sábado de Ferias me sentí como si fuese el Gistau de la música, mientras estuve poniendo un tema tras otro durante todo el día.
Me sentí observado, escuchado. Me sentí querido por la gente que allí estuvo en uno u otro momento.
Y esa es una sensación tan satisfactoria, que hizo que todo el cansancio que tenía, desapareciese.

Cada vez que un amigo me venía a saludar, me sentía más henchido. Cada choque de manos, cada abrazo, cada beso, era un paso más hacia la satisfacción.
¡¡¡En mi vida me han hecho más corazones con las manos como señal de aprobación!!!

Y canté, y bailé con todos y cada uno de los que quisieron hacerlo conmigo.
Y sonreí. Sonreí con una intensidad plena. Y pensaba que estaba disfrutando de un momento, por lo menos para mí, muy importante.

Ver a tanta cantidad de gente entregada a la música que estás poniendo es un placer. Pensar que, aunque sólo sea por unos minutos, hay personas a las que estás haciendo desinhibirse y olvidarse de su día a día, y simplemente disfrutar gracias a tu trabajo, es una medalla que podré lucir, de forma imaginaria, en mi pecho.

 

Pensaréis que soy un poco exagerado –y hasta yo mismo lo estoy pensando dada la cantidad de personas que hacen cosas realmente importantes en su día a día–, pero ya es hora de reivindicar un poco el denostado mundo de la hostelería, a veces tan ingrato, pero que de vez en cuando te regala estas cosas.
Porque cuántas veces no habéis agradecido el gesto de un camarero cuando a lo mejor no estabais en vuestro mejor día, y os lo han hecho de forma completamente desinteresada. O si os han lanzado una sonrisa cálida en un día gélido (y no porque hiciese frío). O simplemente por haberos hecho sentir uno más de esa familia en la que a veces se convierten los bares.

Así que muchas veces un simple “gracias” o “enhorabuena” nos hace sentirnos no sólo esos que te sirven el café o las copas, y las cobran (o en mi caso el que te pone, o no, una canción). También somos personas que nos sentimos correspondidos cuando aprecian los que hacemos. Aunque no seamos Gistau

 

Muchísimas gracias a todos los que habéis hecho de estas Ferias de 2017 unas de las más divertidas y especiales que recuerdo, por intensidad, buen ambiente, ganas de diversión y fidelidad.
¡¡GRACIAS!!
¡¡VIVA EL CARUSISMO!!

 

Besos para ellas y una abrazo para los demás.
Se os quiere y lo sabéis.

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