01/08/2017

¿QUÉ VAS A HACER MAÑANA? NO SÉ

Ayer mismo escribía esto:
“Esta semana me iré, D.m., unos días de vacaciones –que siempre vienen bien y son necesarias–. Y me voy a aventurar a describirlas antes de irme: Como no espero nada de ellas, todo será bien recibido”
Y menos mal que no esperaba nada de ellas, porque ayer por la noche D. no medió, y se fueron al traste.

Yo, optimista por naturaleza, en mi continua persecución de enseñanza en cualquier circunstancia, he sacado como conclusión varios puntos:

El primero es que me voy a ahorrar, otro año más, ese mal endémico de la sociedad moderna que es la depresión postvacacional.
No puedo tener depresión post nada de algo que no he llegado a disfrutar. Sólo por el amor no correspondido ni conseguido se puede sufrir. Por nada más se permite.
Y además, como valor añadido, me voy a ahorrar también el más que probable enrojecimiento palpable que iba a sufrir mi siempre delicada piel. Este año Aftersun no va a hacer negocio conmigo.

Segundo. En mi renovada ansia de trovador, y dado que pensaba ir a Aveiro, ya me veía cantándole fados a María La Portuguesa; para lo cual me hacía falta una funda, que no tenía, para llevar mi guitarra.
El problema es que no tengo una portuguesa –manejable como una Martin de viaje– para llevar desde Ayamonte hasta Faro, sino una Ej-200, que es más grande que yo. Así que imaginaos la funda… Pero bueno, ya la tengo, que era la importante, a pesar que ahora, lo de hacerme músico callejero, complicado si no quiero acabar con una hernia discal.

Tercero. Voy a poder pinchar para los valientes que han decidido que pasar un sábado de agosto en Caruso, es lo mejor que pueden hacer.
El mundo es de los audaces, así que os voy a poner la banda sonora durante estos días angostos y peligrosos. La noche será vuestra!!

Y cuarto, y último, nunca jamás voy a volver a ser tan atrevido de aventurar nada que vaya a hacer, por cercana que vea su consecución positiva.
Si hace ya tiempo que nunca cuento nada hasta su resolución definitiva, vamos a subir un grado más esa máxima, hasta llevarla casi al extremo. Si me preguntan a las 2 de la tarde que qué voy a comer, diré: “Ah, ¿pero voy a comer?”
Si no esperas nada de nada ni de nadie, nunca te podrá frustrar el no llevarlo a cabo. Un poco exagerado, pero indudablemente muy pragmático.

Y como bola extra, ya que me había decidido dedicar unos días a mí, pues haremos todo lo posible para que quede satisfecho a pesar de todo.
Cañas, tardes de cine, noches musicales, cualquier tipo de celebración gastronómica distendida, despertadores de brazos caídos… Casi cualquier cosa puede ser bien recibida estos días.
Pero recordad, no diremos nada hasta el día después, no sea que algo no salga como esperamos.

 

Besos para ellas y un abrazo para los demás.
Se os quiere y lo sabéis.

 

P.D.: para que veáis que a pesar de todo, la vida hay que afrontarla con optimismo, os regalo lo último que me martillea la cabeza, y que me ha dejado loco (gracias por la recomendación, Maro). Buenísimo el disco entero, aunque esta canción en especial, más.

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A VECES PASAN COSAS
CUANDO FUIMOS (MÁS) JÓVENES

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