Cuántas veces escribo párrafos incendiarios que luego acaban en el cubo de la basura…

Lo hago muy a menudo –y cada vez más, que es lo malo–, ya sea en este blog, en Facebook, en Twitter, o dónde tengan a bien darme un espacio para poder expresarme. Pero siempre los acabo borrando.

El porqué es dificil de explicar, pero podría decirse que es por mis pocas ganas de complicarme la vida.
Por cosas así se me puede tachar de poco solidario, despreocupado por lo que me rodea, de egoísta al fin y al cabo. Pero me da igual.

– Estás gordo.
– Es por no discutir.
– No será por eso!!
– Bueno, pues no será por eso…

Y la verdad es que me da igual por la sencilla razón que yo tengo mi propia vida que dirigir, mi gente a quien ayudar, y mi entorno que proteger.
De qué vale discutir si luego no vamos a hacer nada al respecto??
Además, suele suceder que con quien discutimos de determinados temas, no van a cambiar de opinión por mucho que les intentemos explicar, ni nosotros por mucho que nos intenten explicar ellos. Es un círculo vicioso del cual nunca saldremos.

Me acuerdo hace ya unos años, que mantenía un día sí y otro también, agrias polémicas a través de mi tablón de Facebook.
Y qué pasaba??
Pues nada, que yo acababa hasta el gorro de escribir, y encima, en algunos casos, gente que escribía para opinar, acababan discutiendo entre ellos, sin ni siquiera conocerse.
Solución??
Dejar de tocar estos temas, a no ser que se hiciesen simplemente en tono de humor. Pero como a veces es tan difícil entender la ironía, fue mejor dejar de hablar de ellos definitivamente, sin ningún tipo de concesión.

Además, si alguien estuviese interesado en saber mi opinión, saben perfectamente dónde encontrarme para poder hablar sobre ella cara a cara en el momento que quisiesen.
Qué necesidad hay de airear ciertos temas??

Y es por todo esto, por lo que nunca llegaremos a tener claro quién es Andy y quién es Lucas…

Besos para ellas y un abrazo para los demás.
Se os quiere y lo sabéis.

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