10/07/2014

SOMOS LO QUE BEBEMOS

No sé si por inconstante o por previsor, a veces anoto ideas para luego escribir sobre ellas.
Unas veces son ideas bastante desarrolladas, y otras, mucho menos.
Pero hay veces que la simplicidad de la idea es tal, que al leerla ni me acerco a pensar a qué me refería cuando lo escribí.

Hoy me he encontrado una de éstas.
“Somos lo que bebemos”

Así, sin más.
En vaso corto y de un sorbo (creando analogía con la frase).

A qué me referiría??
Cantidad, calidad??. A que depende de si lo hacemos solos o en compañía. O de si a esa compañía se le añaden personas para convertirse en multitud??
De si es para olvidar o para recordar??

Somos lo que bebemos…
Madre mía que fácil hubiese sido borrar esta nota como otras muchas que al igual que ella han acabado en la papelera.
Pero hoy no. Hoy quería ver hasta dónde llegaba esta vana idea una vez me pusiese a divagar sobre ella.

Lo primero que he pensado es que sin duda lo escribí al volver a casa después de haber salido por la noche.
Es fácil la deducción: idea difusa, poco clara, beber… Ha sido de noche tras dar una vuelta (corta o larga es lo de menos).
Por lo tanto, en ese escenario, seguro que era una bobada la idea que me llevó a escribirlo.

Pero tampoco es menos cierto que los niños y los borrachos dicen siempre la verdad.
Y como de lo primero aún conservo una parte –que intentaré perpetuar siempre, por aquello de que de los niños será el reino de los cielos–, y de lo segundo (era de noche, tarde, habría exaltado la amistad en unas cuantas ocasiones) seguro que también había algo dentro de mí, a lo mejor quise escribir en ese comentario la verdad absoluta, pero lo hice en forma codificada para que no lo descubriese mi otro yo, ese que es adulto y sobrio.

Así que eso me encuentro ahora mismo.
No sé si tomarme un whisky con agua, mientras rescato los Clicks de Famobil de alguna caja guardada en un altillo, para ver qué puedo deducir de tal frase; o dejarlo correr asumiendo que simplemente pensé que si bebemos tal o cual cosa, somos esto o aquello, dado que soy muy mitómano y rápidamente relaciono un Bloody Mary con Orson Welles según se levanta una mañana (cualquiera) de resaca, un mojito con Hemingway, sentado en su esquina de La Bodeguita del Medio, o un Dyc 8 cola con mi amigo Peque.

De momento, aquí dejo esto por si en algún otro momento de “lucidez”, simplemente con complementar este post saco algo en claro.
Y así de paso, lo pongo en conocimiento público, por si tan “brillante” idea surgió estando en compañía de alguno de vosotros, amigos lectores, y me podéis ayudar a encontrar el omega de este alfa.

Besos para ellas y un abrazo para los demás.
Se os quiere y lo sabéis.

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VIVAN LOS NOVIOS... Y LOS TUTÚS
VIVAN LOS NOVIOS... Y OLÉ!!

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