RESISTIRÉ (O TAL VEZ NO)
«Se nos van los de mi época«, me dijo ayer mi madre cuando se enteró del fallecimiento de Manuel de la Calva.
«Los de la mía, que son considerablemente más jóvenes, hace tiempo que ya han empezado a desfilar«, pensé.
Cosas de la vida rápida del rock and roll…
Pero, de una manera u otra, lo que se va es un tipo de música que tiende a desaparecer –por mucho que digan que está más viva que nunca–.
Y hablo de la música «orgánica».
La que se toca con instrumentos y se canta sin artificios maquiavélicos que te afinan solo. De la que requiere esfuerzo para aprender a interpretarla.
Unas veces mucho y otras no tanto. Diríamos que algunas veces vale con tener presencia, pose y poca vergüenza. Pero si eso lo complementas con cualidades técnicas en lo artístico, te puedes convertir en leyenda.
Por supuesto llevo desde ayer escuchando discos del Dúo Dinámico, grabados en su mayoría en los años 60. Y me sigue asombrando las orquestaciones y armonías que tienen.
Aun siendo canciones pop para un público joven, los arreglos son fantásticos. ¿Que las letras son las que son? Por supuesto. Es lo que había que hacer. Pero esas melodías son maravillosas y me produce envidia escucharlas a día de hoy, donde lo más cerca que está una orquesta de un estudio de grabación es en los masters que tengan guardados de grabaciones de hace más de 30 años.
La música avanza, claro que sí.
Estoy seguro que esto mismo que pienso yo lo pensaron aquellos que sólo escuchaban música clásica cuando llegó la música melódica. O los que después escucharon Big Bands o grupos de jazz con la llegada del rock and roll.
Durante un tiempo se convive, pero suele suceder que el más antiguo se convierte en estilo de nicho para unos pocos románticos, mientras el nuevo tiene el vigor y la arrogancia de la juventud, y arrasa allá por donde pisa.
Pero hay algo que tiende a repetirse, y a es que a excepción de algunos virtuosos que siempre hay, la media tiende a ser más pobre artísticamente hablando, según avanzan los tiempos. La calidad interpretativa es más paupérrima, y si no hagan el ejercicio de pensar la diferencia entre la música barroca y el trap.
Nos hacemos vagos y buscamos siempre sacar el máximo rendimiento con el menor esfuerzo (cosa loable siempre y cuando el resultado conserve la misma calidad, cosa que dudo bastante que pase).
Ahora mismo nadie se molesta en aprender a tocar un instrumento. Es más fácil abrir Pro Tools y empezar a enlazar bases, loops y samples. De hecho, y vuelvo a implorar a su capacidad de observación, estamos viviendo una época de auge de remixes de canciones de hace 10 ó 20 años traídas a la actualidad, con una subida considerable del BPM para adecuarla a los biorritmos de la juventud.
Lo que me lleva a la idea de que tampoco nadie se molesta en componer.
Menos mal que hay mucho de donde tirar. Aunque también os digo que todo se acaba. Y si no que se lo pregunten a lo archiveros de TVE, que se están quedando sin material para Cachitos o Viaje al centro de la tele, dada la escasez de material que hay del 2000 en adelante.
Y no se crean ustedes que esto sólo ocurre en el mundo de la música.
Dense un paseo por las carteleras y no verán más que secuelas, reboots, remakes, y otras múltiples formas de llamar a la falta de talento creativo.
Ya lo decían en La Bola de Cristal, «Tienes 15 segundos para imaginar. Si no se te ha ocurrido nada, quizá deberías ver menos la tele«. Y eso nos está pasando, que nos estamos quedando sin imaginación de lo poco que la llevamos usando desde hace ya una porción de tiempo considerable.
Así que sí, tiene razón mi madre con eso de que se están yendo los de su época.
Y no sólo las personas, sino también los modos, las formas y hasta la creatividad.
Una pena…
Besos para ellas y un abrazo para los demás.
Se os quiere y los sabéis.
Comments (4)
Yo ahora empiezo a sentirme mayor cuando escucho los 40 y no conozco las canciones… Y justo pensé lo mismo que tú el otro día, viendo un programa de música ¡Antes eran mucho más buenas e incluso divertidas!
Creo que es una percepción que tenemos muchos, Ídola (y por envidia nos dirán que estamos mayores).
¡Pero saben que tenemos razón!
Yo la música «de ahora» la escucho por mis hijos, y quitando algunas excepciones( que normalmente son remakes) me parece un horror. Puede ser que sea por la edad, no te digo yo que no, pero es que a mí directamente me parece una estafa, porque no cantan( alguno dudo que sepa hablar), no hay melodías…. Viva la música viejuna ( o la música de verdad, vamos)
Y qué más da, si son cosas de la edad!!!
Henar, no dudes que nuestros padres pensarían lo mismo de Hombres G o Guns and Roses. Pero estamos en nuestro derecho de protestar, claro que sí.