DESEOS DE COSAS IMPOSIBLES

DESEOS DE COSAS IMPOSIBLES

DESEOS DE COSAS IMPOSIBLES


Que un 22 de noviembre se estuviera jugando un Mundial de fútbol, era algo igual de improbable como que a día de hoy no haya visto ni un partido. Y espérate que vea alguno.
Además, que la plataforma que lo emite sea propiedad de ese señor con gafas, abiertamente independentista, y sátrapa, es una estupenda motivación para no hacerlo.

¿Es por el cambio climático?
Creo que es por el capricho de unos señores con turbante, y por la bajada de pantalones de otros que quieren seguir viviendo por encima de sus posibilidades. ¡Pero vaya usted a saber!
Definitivamente el mundo se va a la mierda, y nosotros con él.

Pero tengo claro que el tiempo que aguante, por lo menos yo, lo voy a aprovechar.

Y es que sigo con mi plan de “todo me resbala”.
Hago mi vida de manera más o menos pacífica desde hace ya unos cuantos meses, y no me puedo quejar. Las cosas van bien en la medida de lo posible.
¿Qué podían ir mejor? Sin duda. Pero, como diría ese presidente con bigote que tuvimos hace unos años, “Estamos trabajando en ello”.

Desarrollo unas webs que funcionan bien, y que quiero pensar que además son bonitas.
Cada vez tengo más clientes particulares, en vez de clientes de empresa. Qué distinto es trabajar de una manera y de otra. Ni mejor ni peor. Sólo distinto.

Mi vuelta a las cabinas está siendo de lo más satisfactoria.
Alejarme de la noche es una bendición. Encima me dejan poner música que, en otros sitios y en otras circunstancias, sería impensable (amén de la consabida que todos, incluido yo, queremos escuchar cuando vamos a un bar). Los Ilustres me ha recibido con los brazos abiertos, y los amigos están viniendo a verme.
Además, algunos de esos amigos, también están pinchando conmigo. Lo cual era una de las cosas que más me apetecía hacer.

Sigo saliendo a hacer fotos por las mañanas, gracias, precisamente, a que ya no pincho de noche.
Si así fuese, lo más que haría serían fotos al volver a casa después de trabajar, y no garantizaría una mínima calidad en las mismas.

Así que como veréis, las cosas van normal. Lo que a día de hoy no es poco.
Por lo tanto, y volviendo al principio, ver un partido mientras me como un polvorón El Toro (sí, ya he comprado polvorones) es la mayor anormalidad que uno puede pensar . Y no quiero romper mi racha.

No es que le desee el mal a nadie, pero no me entristecería nada si estos mundiales fuesen un auténtico fracaso.
Hay cosas que necesitan de un momento y un tiempo preciso. Y los Mundiales es una de ellas.

Eso sí, no quería despedirme sin mandar un fuerte abrazo a David Raya.
Dado que aunque sigo sin tener claro quién es y dónde juega, ahí le tenéis, portero de España en un mundial.
Para que luego digan que los deseos de cosas imposibles no se cumplen.

 

Besos para ellas y un abrazo para los demás.
Se os quiere y lo sabéis.

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Comments (5)

  • Palo Reply

    La felicidad está en esas pequeñas cosas, como levantarte por la mañana para hacer lo que gusta (fotos en tu caso, correr en el mío), pinchar en los tardeos las canciones que te gustan o abrir un aguacate y que esté en su punto perfecto (algo que NO ME ACABA DE SUCEDER y he tenido que improvisar desayuno) ¡No tiene más! En lo del fútbol no me meto porque estoy bastante ‘out’. Aunque supongo que si llegamos lejos, me animaré a ver los partidos con los colores españoles pintados en la cara (el rojo me favorece).

    23/11/2022 at 7:39 am
    • Paty Varela Reply

      De pequeñas cosas alimentamos nuestra felicidad, desde luego. Y cuando salen buenos, de aguacates alimentamos nuestros cuerpos en el desayuno.
      ¿Vamos a tener foto del desayuno creativo? A los fanes nos gustaría verlo.
      Por cierto, te favorece el rojo, ¡y más mezclado con el amarillo cerveza!

      23/11/2022 at 7:51 am
  • Eva Reply

    Ahí estoy yo con el mundial… que ni me entero. Todo sea que vayan ganando todo y, oye, si hay que animar a España, pues se anima. Todo sea por celebrar cualquier cosa.
    Y también estoy en modo: Todo me resbala. Y se vive bastante bien, la verdad. Por lo menos la cabeza no hierve. jejeje.
    En nada es navidad y estaré por Pucela, como el turrón, dando un poco la tabarra. Que si no, os apalancáis. Espero verte y bailarme unos temitas por los Ilustres!!!!

    23/11/2022 at 11:39 am
    • Paty Varela Reply

      Cada vez que me dices que vienes, te imagino comiendo croquetas, de manera complementaria a los que digas. En este caso, te he imaginado comiendo turrón y croquetas.
      Y sí, nos veremos, dado que puede que vaya a hacer más días en Los Ilustres que Delibes o Felipe II.
      Aquí te espero, Evita!!

      23/11/2022 at 12:11 pm
      • Eva Reply

        JAJAJAJAJAJA. Lo de las croquetas me ha matado! JAJAJAJA Solo hace falta que vayas a preguntar al Corcho, que se parten cuando entro por la puerta. Pero básicamente es así, no paro. Las alternaré con turrón, pero turrón lo encuentro en Alemania, las croquetas, no. 🙂
        Nos vemos pronto!!! :*

        24/11/2022 at 9:12 am

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