DON RAFAEL

Don Rafael

Estaba a punto de salir a ejercer de flâneur, cuando Don Rafael entraba en la Rod Laver, con intención de jugar una final –otra– de Grand Slam.

Paseaba sin miedo porque sabía que me iba a dar tiempo a ver una gran parte del partido.
Primero porque no ando tanto. Y segundo, porque estaba seguro que no iba a ser un partido de tres sets.

Y efectivamente al llegar, pongo la tele y veo que el partido sigue, aunque está complicado porque vamos dos sets por debajo.

Entre tanto leo que hay “polémica” –de nuevo, otra–, porque el representante de España en Eurovisión va a ser una artista en vez de otra, que parece que tenía el favor del público.
La gente protesta porque no se le ha dado suficiente peso al voto popular. Pienso en ello, y me alegro.
No porque prefiera a quien ha ganado, dado que me importa entre cero y nada lo que suceda en ese festival, sino porque creo que el gran mal del S. XXI es darle tanta voz a quien no la tiene. La mayoría no siempre tiene la respuesta correcta.

Mientras tanto veo en la tele a un hombre luchando contras las adversidades, independientemente de lo que diga Twitter, Tik Tok o Twitch.
Ya llueve menos. Ha ganado el tercer set.

Empiezo a leer la prensa.
Lo hago porque no quiero ser un indocumentado, y es necesario saber cómo respira la sociedad en la que vivo –escondido, pero vivo–. Si no sería mejor ni abrir la primera página en busca de la tercera de cada cabecera.
Todo son mentiras, farsas, luchas inútiles por ganar guerras personales por encima del bien común. Políticos, medios, colectivos, sectores… Cada uno grita “¿Dónde está lo mío?”, sin preocuparse si se han ganado “lo suyo” o simplemente lo piden porque se creen con derecho de ello.
Cada día me da más asco.

Levanto la vista, y Nadal sigue ahí. Sin rechistar. Pegando bola tras bola tras bola, contra un espigado ruso que juega como sin querer.
Cuarto set ganado también.
¿Quién lo iba a decir hace dos horas? Yo el primero que no tenía todas conmigo, a pesar de que me ha demostrado una vez tras otra que nunca se rinde.

Me doy un paseo por las redes sociales. Veo a gente discutir por cosas sin importancia. Metiéndose en batallas que no tendría por qué pelear.
Tantos años viendo en televisión programas en los que la gente gana dinero por discutir, sin argumentos de ningún tipo, simplemente por el hecho de discutir, han calado hondo en la mente de las personas.
Siempre adoptamos los peores hábitos, que también suelen ser los que menos cuestan. Tener que hacer esfuerzo por conseguir algo, tiene muchos menos adeptos.

Y por fin, más de cinco hora después, veo que Don Rafael ha conseguido la victoria. Con ella, además, ha conseguido ser el tenista con más Grand Slams de la historia.
Me he puesto en pie, y he empezado a aplaudir. He llorado de emoción.
Le doy la enhorabuena a mi amigo Santi, que es su mayor fan. Le digo que debería llamar a alguno de sus locales “Don Rafael”
“Esfuerzo y constancia.” me contesta. “Eso es.” es mi respuesta.

No hay más. Y quién no quiera verlo es porque no quiere.
Por más que siempre se intenten buscar excusas y explicaciones poco creíbles cuando no sucede lo que queremos, o pasa algo no esperado, en vez de reconocer que no hemos hecho lo suficiente.
A todos ellos siempre les quedarán (nos quedarán) las redes sociales, los foros o los programas de televisión en que se gritan unos a otros, para quejarnos amargamente, y sin razón.

Mientras tanto, propongo que a Don Rafael Nadal Parera le lleven a Eurovisión, lo elijan alcalde de Manacor, presidente del Gobierno y Rey de España. Lo hagan ministro único, Rector de Universidades, Director de RTVE y embajador universal de España.
Aunque estoy seguro que él dirá algo brillante, como siempre, para hacernos saber que esos cargos no puede asumirlos, dado que hay personas más preparadas para ello.
Qué pena que sea tan humilde.

 

Besos para ellas y un abrazo para los demás.
Se os quiere y lo sabéis

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Comments (2)

  • Palo Reply

    ¡BRAVO! Divertida manera de describir, por un lado, los valores actuales de gran parte de la sociedad y por otro, los de Rafa (y unos pocos más).
    Mis aplausaciones!!

    31/01/2022 at 6:49 pm
    • Paty Varela Reply

      Me encanta “aplausaciones”!!
      Podríamos usar este post como preludio de “La gente es imbécil”. Ciertos matices se atisban en él.

      31/01/2022 at 6:52 pm

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