EL LUNES MÁS LUNES

EL LUNES MÁS LUNES

El año va a empezar con diez días de retraso.
Porque no os engañéis, todavía no habéis dado un palo al agua, y seguís estirando las navidades. Ver las calles vacías, los días laborables que ha habido en lo que llevamos de 2022, es una muestra de ello.

Pero ay mañana… Va a ser el lunes más lunes del año.
Habría que hacer un periodo de adaptación, como los buceadores con la descompresión. Entrar poco a poco: “Hoy ordeno mails. Mañana los empiezo a contestar. El miércoles planificamos el trabajo que hay en esos mails…”. Sin pausa, pero también sin estrés (que es eso que padecemos cada vez más, y que no nos lleva a ningún sitio).

Además, algunos quieren hacer en ese primer día lo que no se ha hecho en las últimas dos semanas. “Oye, si no has tenido prisa mientras tenías el culo sentado en una silla del bar de una estación de esquí, que no te entre ahora”.
El cliente siempre tiene la razón, hasta que deja de tenerla.

Para más inri vamos a volver al trabajo más orondos, que es algo que no se lleva bien una vez acabado el proceso de “orondidad”.
Mientras lo desarrollamos somos felices. Pero una vez que somos conscientes de haberlo conseguido, nos entra ese remordimiento que nos va a tener chupando lechuga, como máxima expresión de nuestra dinámica de alimentación, hasta marzo.
¿Llevamos dos semanas alimentándonos con cosas que no bajan de 500 calorías la porción, y ahora nos van a cercenar bruscamente la ingesta de alimentos que están en la lista de los menos saludables cual Billy El Niño y Jesse James?
Sé que Dios aprieta pero no ahoga, aunque esto es quedarse muy cerca.

Del extracto de la tarjeta, mejor no hablamos. Los excesos tienen un precio a pagar. Y algunos de ellos son muy caros.
Y es que doy por hecho que no habéis sido de esos afortunados que salen el 22 al mediodía en el telediario descorchando una botella de espumoso (aunque no nos engáñenos, un décimo premiado te da una alegría, pero ya no resuelve nada).
Hasta abril es mejor no entrar en la aplicación del banco. Si hay algún problema, seguro que te enteras.

Estrés, hambre, precariedad… Parece la Santísima Trinidad en su versión Averno.

Aún con todo, llegará el lunes y algo encontraremos para pasar el trago. Mismamente, whisky.
No, en serio. Algo habrá que nos permita no sentirnos la persona más desdichada del mundo. Siempre hay algo.
En mi caso, por ejemplo, desarrollar una idea que tengo pensaba para este 2022, y que puede cambiar bastante mi situación laboral.
Luego no saldrá. Pero hasta entonces, y como pasa desde que echas la primitiva hasta que no te toca –expresión que ya he usado más veces–, te haces unas ilusiones estupendas.

No es que sea yo un dechado de optimismo precisamente. Pero tampoco –a pesar de estar convirtiéndome en un ser asocial, ermitaño y de carácter agrio con el mundo– quiero no mirar hacia adelante con esperanza.
Aclaro, esperanza en mí. En la sociedad ya no tengo ninguna. Eso se lo dejo a Mr. Wonderful y a Paulo Coelho, que pueden con todo.

Lo único bueno es que este año no voy a tener que pensar en dejar de fumar. Llevo ya casi dos años sin hacerlo.

 

Besos para ellas y un abrazo para los demás.
Se os quiere y lo sabéis.

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Comments (2)

  • Palo Reply

    Ayer fue un lunes tan lunes, que ni tiempo tuve para leerme tu post que me había dejado guardado en el mail… En fin! Hasta abril no entremos en la app del banco, ni nos subamos a la báscula.
    Y mientras tanto… a desarrollar bien esa idea que se hará realidad en 2022!
    Un gusto leerte, ¡como siempre!

    11/01/2022 at 8:50 am
    • Paty Varela Reply

      Es que ayer fue un lunes muy lunes, y mucho lunes, sin duda!!
      Menos mal que ya ha llegado el martes, que además parece que va a traer nueva siembra, que los fanes esperamos con ilusión.
      Hasta abril, nos dedicaremos a escribir para pasar el tiempo, Palo.
      Un gusto ser leído!!

      11/01/2022 at 8:54 am

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