LA CONTROVERSIA

LA CONTROVERSIA

LA CONTROVERSIA


Esto que voy a relatar es, ni más ni menos, un tema generacional.
Si quieres saber de qué hablo “Queeeeeeeeeeedate. Que la noche sin ti dueeeeeeeeele”

Durante estos días en los que me he quitado el polvo de encima y he puesto alguna que otra canción en algún que otro bar, no la he pinchado.
Es más, no lo voy a hacer aunque tenga más oportunidades.

Y aquí llega la controversia. Porque en la última semana se han formado los bandos de “A favor” y “En contra”. O la quieres o la odias.

En mi caso no la pongo, no por esnobismo, sino por gusto. El mío, para ser más exacto.
Con los años me he ganado el derecho a poner lo que quiero, siempre en connivencia con el público, por supuesto. Y no al revés.

Permitidme, sin que suene soberbio, que me otorgue un punto más de cualidades –aunque sólo sea por experiencia– para saber qué debe sonar en cada momento. Creo que peino las suficientes canas como para no hacer caso a “Si la pones ahora, la gente se va a volver loca. Te lo digo yo que soy DJ”. Y mucho menos a “Si no la pones, nos vamos”.
Siempre odié a los listillos y a los chantajistas.

A los que la ponen, y a los que la cantan y bailan, les animo a que lo sigan haciendo. Porque en esto consiste poner música en bares.
Cada uno tiene que saber lo que la gente que les va a ver quiere escuchar, y lo que esperan de ellos quienes los contratan.
En mi caso, quien me llama ya sabe lo que voy a hacer. Y quien me va a ver ya sabe lo que va a oír.
Y esta canción, no.

Fin, por mi parte, de la controversia.
Nada más que opinar al respecto, porque de todo tiene que haber. Así que cada uno elija su bando (y su bar).

 

Pero, como decía al principio, esto es una cuestión generacional, porque creo que así lo es. Y me explico.
Cuando empecé a poner música, con mi estilo ecléctico y mi particular manera de vivir la música, me imagino que muchos de los que me precedieron pensarían de mí que era un “verbenero”. Y que no guardaba con celo las llaves del templo sagrado de la música. Quizá no era lo suficientemente exquisito en unos tiempos en que la calidad musical era lo fundamental. El fin no justificaba “mis” medios.

Pero lo que sí tenía claro desde el primer día es que lo importante es la música. Es el centro de todo.
Puede que la personalidad de cada uno ayude a atraer gente. Pero es la música lo que tiene que primar.
Además por una sencilla razón: el imán “físico” que podemos tener acaba perdiendo fuerza por una simple cuestión de desgaste. Así que cuando eso sucede, tienes que tener el suficiente conocimiento musical para que sea la música la que te haga seguir siendo “atractivo”.

Ahora mismo pienso lo mismo de los DJs que me han sucedido, y con los que convivo, que los que pensaban los de antes, de mí. Tiran demasiado de recursos extras para que la gente se entretenga, y no comparto esa manera de trabajar.
Me he hecho mayor. No hay más.
Lo bueno es que no pasa nada. Cada uno tiene que saber cuál es su sitio en cada momento. Y mi hora del confeti ya ha pasado.

 

Eso sí, lo que quiero que alguien me explique es ¿por qué a mí se me puede pedir Bizarrap (o Rosalía, o algo del estilo), y si no las pongo, se enfadan? ¿Acaso no llevo dejando claro durante los últimos años que ese no es mi estilo, ni lo va a ser nunca?
Es más. Aunque no me conozcas de nada, simplemente escuchando un rato lo que pongo –incluso en Ferias, donde hay “barra libre”–, ¿no te das cuenta que esa no es mi línea argumental?
Usando como ejemplo a unas eminencia del sector, y a la vez buenos amigos, como son Óscar de Rivera y Edu Sabanah –y salvando las distancias entre su categoría como Dj y la mía como pinchadiscos– ¿Acaso a alguna de las miles de personas que les fueron a ver a su evento en el Patio Herreriano, se le pasó por la cabeza pedírsela? No, ¿verdad?

No todos tenemos que conocer toda la música, y mucho menos tener que ponerla.
Es más, si dejáis la sesión al criterio del quien la lleva, igual hasta descubrís alguna canción nueva que os apasione. O ¿cómo pensáis que descubríamos música en los tiempos en que no había Youtube ni Spotify?
Ya os lo digo yo: oyendo la música de los bares a los que íbamos.

 

Besos para ellas y un abrazo para los demás.
Se os quiere y lo sabéis.

(Visto 174 veces)

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Comments (6)

  • Palo Reply

    Jajajaja, qué gracia porque justo este finde tuve debate porque estoy ENGANCHADA (sí, con mayúsculas) a ese “quéeeeeedate”. No pagaría por ir a un concierto de ese señor (por lo menos en este momento, aunque nunca digas nunca), pero reconozco que me da mucho subidón escuchar esa canción antes de salir o cuando voy en el coche (y me pasa lo mismo con Despechá)…
    P.D.: por cierto, el viernes veo al señor Leiva en Madrid!

    19/09/2022 at 8:14 am
    • Paty Varela Reply

      Lo sé, lo sé. Los fanes lo sabemos todos de nuestros ídolos.
      Nadie es perfecto…
      Aunque por lo mismo a mí me tacharán de carca por no ponerlas.
      Eso sí, no voy a colaborar con extenderlo más. Aunque ya es tarde.
      La Cruzcampo también refresca en un determinado momento, pero no es lo mismo que una buena Estrella!!
      P.D.: me habían ofrecido ir al Jardín de las delicias también, pero, aunque estoy en Madrid el finde, tengo otros planes que me lo impiden (además, de ese festival en concreto, tengo un recuerdo horrible, y juré nunca más ir)

      19/09/2022 at 8:32 am
  • Toño MoOn Reply

    Amén. No tengo nada que decir.

    19/09/2022 at 10:52 am
    • Paty Varela Reply

      Muchas gracias, Moon!!!

      19/09/2022 at 11:22 am
  • Delera Reply

    Si se me permite una humilde opinión, se está perdiendo la Cultura. Y en la música también…
    Se ha dado tanta importancia al show que se ha olvidado por completo la selección. Vivimos en una completa feria donde la “barra libre” a la que aludías está presente 24/7. La cuestión es: ¿qué es mejor y qué es peor?
    Definitivamente, también me he hecho mayor…

    Un abrazo

    19/09/2022 at 4:17 pm
    • Paty Varela Reply

      Aquí se permite todo, Señor Delera!!
      (O casi todo)
      Qué difícil es llegar a consenso en ciertas cosas. Sobre todo porque para gustos los colores.
      Bueno, “La controversia” lo he titulado, y por algo ha sido.
      Lo importante es que todos estemos satisfechos de lo que hacemos (hagamos lo que hagamos).
      Un abrazo!!

      19/09/2022 at 5:53 pm

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