He leído hace no mucho que Iván Ferreiro ha, digamos, renegado de su época de Los Piratas.
Cada uno es libre de opinar lo que quiera, y sobre todo si es el autor.

Menos mal que los artistas, desde el momento que publican su obra, ésta se convierte en patrimonio de sus fans, y serán estos quienes le otorguen o no la inmortalidad que se merece. Y para mí, esas canciones serán siempre parte de mi vida. Entre otras cosas, porque como dice mi amigo Alfonso, hombre sabio donde los haya y más en temas musicales, sin aquellas, no existiría ésta que hoy me ha traído aquí.

Turnedo es una de esas canciones que ha sonado sí o sí allí donde he pinchado, más que lo que ha podido sonar en mi casa, que también.
Es canción de bar. Canción de cantar con emoción. Canción de cantar con amigos en comunión. Buscad en vuestros recuerdos, y seguro que si pensáis en ella os veréis cantándola con alguien al lado en algún momento de vuestra vida.
Si no, es que no habéis vivido lo suficiente aún…

Cientos de veces la he puesto, y creo que nunca, al pincharla, me he quedado impávido.
Es una canción muy descriptiva, que cuenta una historia, de nuevo, de amores perdidos, desaparecidos o alejados. De sentimientos encontrados, y de lucha interna. Esto ha pasado, yo te lo explico, y luego tú sacas tus propias conclusiones.
Yo te quiero, aunque no estoy seguro de si es lo mejor para mí. Hasta el “doctor me recomienda que no me quite mi abrigo, que no esté ya más contigo“.
Pero yo te estudié mientras dormías. Y para que no se me olvidasen esas lecciones, las he repasado cada día.
Por si acaso. Por si algún día lo volvemos a intentar. Por si algún día la vida, que da muchas vueltas, nos vuelve a poner a ambos en la mismo camino.
Me dicen que ya no me quieres, pero en el fondo el poso ha quedado, con sus contradicciones y sus dimes y diretes. Así que aunque es necesario que nos digamos adiós, como ésta es, al fin y al cabo, una historia para el tiempo y la distancia, serán ellos quienes marquen el devenir de los acontecimientos.

Señor Ferreiro, no sea tan crítico con usted mismo, porque aunque quiera que nos alejemos de algunas sus canciones, creo que en el fondo no es lo que desea de verdad. Así que como dice en Turnedo, y por si acaso, nosotros, los fans, seguiremos escuchando, y cantando todas y cada una de ellas mientras nos sigan recordando algo que queramos recordar.
Mi coco, “M”, o la archiconocida Promesas que no valen nada, no se merecen caer en el limbo del olvido, porque una lección como que “la pena dura tanto como quieras tú seguir llorando” seguro que ha salvado a más de un alma alicaída de caer en pozos aún más profundos.

 

Besos para ellas y una abrazo para los demás.
Se os quiere y lo sabéis.

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ME ESTOY CONVIRTIENDO EN JACK NICHOLSON
MIS CANCIONES: DOS IMANES