Escribo mientras suena de fondo la banda sonora de Blade Runner.
Me encanta, y es un unicornio el cual perseguí durante mucho tiempo hasta que por fin hace unos días lo conseguí. Tras Diciembre, de Leiva, éste es el vinilo que más me ha costado conseguir. Casi tres años.
Veréis que soy pertinaz.

Como me imagino que nos pasará a todos, somos más persistentes con lo que nos gusta y nos interesa.
En mi caso, la música es uno de los intereses a los que les presto más interés y por el cual hago más esfuerzos.
Entre ellos, pasarme la mayoría de los sábados de mi vida poniendo música en los bares por la noche.
Pues queridos amigos, esa etapa ha llegado a su fin.

Tras más de 20 años haciéndolo, el momento de decir adiós ha llegado.
Los tiempos cambian, los cuerpos se estropean, y aunque las ganas siguen intactas, las fuerzas empiezan a escasear. No es fácil pelear entre trincheras de noche, y uno, que ya peina alguna que otra cana (de manera figurada, dado que la verdad no es que se prodiguen mucho por mi estupendo “pelaso”), ha decidido que es momento de hacerse reservista, o por lo menos, cambiar de campo de batalla.
Han sido años de muchas historias, muchas anécdotas, muchas canciones; pero sobre todo, años en los que he conocido a muchísima gente, la cual, salvo contadísimas excepciones, ha aportado muchísimo a mi vida personal. A muchos de ellos los considero verdaderos amigos.

Y dejo la noche porque creo que ya he cumplido con creces en ella.
Si esto fuese un videojuego, podríamos decir que me lo he acabado. Ya no quedan más pantallas que pasarse. Y vaya si le he dedicado horas!!
Siempre dije que seguiría pinchando mientras disfrutase, pero nunca pensé que para disfrutar, no sólo hace falta recibir buenas sensaciones, sino que el cuerpo tiene que estar lo suficientemente en forma como para poder percibirlas, y sobre todo disfrutarlas.

Con la mano diré adios, mientras mi voz cante –todavía no sé qué canción, pero alguna que otra se me pasa ya por la cabeza–a todos los que estén conmigo ese día.
Y estaré eternamente agradecido por haber podido disfrutar tantas y tantas noches con tantísima buena gente, conocida y desconocida, que me ha hecho sentirme un privilegiado.

Porque lo he sido.
He sido un privilegiado por haber podido recibir tanto cariño. Por haber sentido el calor de los míos en días en los que el ánimo no estaba para mucha algarabía. Por haber tenido ayuda cuando la he necesitado. Por haber sido diana de muchos abrazos, y muchos más besos. Por haber sido alumno de tantos, y espero que alguna vez maestro de alguien. Gracias

Por supuesto, esto nunca será un adiós, sino un hasta luego. “Sólo” dejo la noche y la obligatoriedad semanal.
A partir de ahora haré incursiones de forma clandestina. Me convertiré en un holandés errante, pero de Valladolid. Cambiaré el huso horario de mis sesiones.
Porque no concibo mi vida sin poner música para vosotros, que es de las cosas que más me gustan del mundo.

Así que ya sabéis, nos seguiremos viendo en los bares. Eso sí, sin saber, a priori, ni dónde ni cuándo.

Besos para ellas y una abrazo para los demás.
Se os quiere y lo sabéis.

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TRES NOCHES EN LA RIVIERA
OPERACIÓN... APRENDER, ESFORZARSE, DISFRUTAR