Soy humano.
Tengo sentimientos, y estos a veces necesitan ser recompensados.

Yo juego para que sea así. Hago lo posible. Me esfuerzo y lo doy todo, aunque a veces sé que no llego.
Y no llego porque como he dicho al principio, soy humano.

Estas ferias 2018 me han puesto a prueba. Han exigido lo mejor de mí y creo que no he sido capaz de cumplir plenamente.
De verdad que lo he intentado, pero por unos motivos u otros no lo he cumplido, y así lo siento.
Me hubiese gustado escribir esto con la plena satisfacción del buen hacer, pero no va a poder ser.

Tampoco quiero que esto sea un alegato de tristeza, ni derrota. Algunas batallas se pierden aunque luego se gane la guerra. Y creo que éste ha sido el caso.

Jamás se me podrá echar en cara que soy indolente o pasivo. Sudo cada gota que me recorre la cara por el esfuerzo. Cada sonrisa que sale de mí es de verdad. No vivo en la mentira que nos acompaña a día de hoy en muchos casos. Si yo me río, lo hago realmente. Si esbozo un gesto de simpatía, no es ficticio.
NO ME GUSTA APARENTAR SER LO QUE NO SOY.

Y pongo esto en mayúsculas porque quiero que sepáis que soy transparente.
Jamás he hecho algo por hacer. No me gusta. No es justo hacerlo por quedar bien.
Mis amigos, los de verdad,  saben desde hace mucho tiempo que no me ha importado nunca hacer mi vida aunque eso supusiese ir a contracorriente. Si dicen que más vale una vez colorado que ciento amarillo, yo debo tener la cara del color de un pimiento morrón.

Y gracias a Dios, hoy los sentimientos de los que hablaba en el primer párrafo del post, han sido recompensados.
He llegado a casa satisfecho (sí, venga, lo reconozco, es sábado de ferias y ya estoy en casa. Insisto, soy humano).
No sólo satisfecho. He llegado exultante (agotado, pero exultante).
Parece mentira que con lo decepcionado que estaba hace unas horas, todo haya girado de tal forma que puedo decir que he vivido uno de los mejores día de mi vida.

Me encanta mi trabajo como pinchadiscos justamente por esto. Porque al hacer disfrutar a la gente tanto, me contagian su alegría y su positividad. Hacen que yo sea el primero que se lo pase bien y disfrute.
Si esto es un trabajo, porque lo cobro, también es un placer, porque lo gozo.
Si cada saludo es una pieza importante del puzzle de mi satisfacción, no os digo lo que significa para mí un comentario positivo o un halago. Haceos una idea.

La semana ha sido muy larga. Quizá demasiado para mí, porque los años no pasan en balde y se nota.
El lunes será buen momento para hacer balance, y decidir si esto ha sido mi particular canto del cisne (no querría porque aun me queda cerrar una sesión con la canción con la que siempre he pensado que acabaría mi vida de farandulero). Pero a lo mejor sí lo ha sido.
Cuando tenga la cabeza más despejada, lo meditaré.

Mientras tanto, gracias a todos los que me he habéis alegrado, aunque fuese por un sólo momento, estos días.  Habéis sido muchos, y es increíble que tras tantos años trabajando en lo mismo, lo sigas demostrando.
También quiero dar las gracias a los que me habéis puesto trabas, porque me habéis obligado a esforzarme para demostrar que aún soy capaz de dar lo mejor de mí, con excelentes resultados.
De todo se aprende, y como bien decían los Monty Phyton “Always look on the bright side of life”.

Gracias de nuevo por todo, y espero que las Ferias de 2019 las sigamos viviendo juntos –ya sea desde una cabina, o a pie de calle sintiendo la amistad de cerca y de verdad–.

Besos para ellas y un abrazo para los demás.
Se os quiere y lo sabéis.

(Visited 264 times)
NO TENGO PRISA
REWIND