YO, MI, ME, CONTIGO


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Tan ermitaño me he convertido que, a día de hoy, de la única vida de la que sé algo, es de la mía.

Miento. También sé de la de Sabina.
Me ha dado por escucharle últimamente, y como estoy seguro que todo lo que canta –y cuenta– le ha sucedido, estoy leyendo su autobiografía de Lp en Lp.

Interesante la suya, sin duda.
Pocas habrá tan incomparables. Quizá la de Calamaro (Leiva ya se ha quedado rezagado).
Dadme un segundo que me voy a poner un dedal de whisky para poder terminar este párrafo, que no puede ser de otra manera que brindando por ellos.
¡Va por ustedes, maestros!

Como en estos tiempos inciertos hay que guiarse por los impulsos y los deseos primarios, entre el signo de exclamación de la última frase, y la C mayúscula de ésta he comprado un disco llamado «500 noches para una crisis» y una botella de Black Label. Han estado a punto de regalarme un bombín para completar el kit.

Leo que es un disco en el que la voz del Flaco de Úbeda acusa los excesos y los años. Ahora me entero, después de tanto tiempo, que la gente escuchaba a Sabina por su voz.
De todas maneras sólo con saber que Antonio García de Diego y Panchito Varona están en él, ya merece la pena tenerlo. Si estos dos escribiesen un libro… Con prólogo de Olga Román, por supuesto.

Si ese libro fuese escrito me faltaría tiempo para comprarlo. Porque estoy seguro que si estos tipos nunca han tenido pelos en la lengua, y con la edad se pierde el miedo a hablar, lo qué opinasen sobre la actualidad que nos está tocando vivir sería jugoso.
Más valor a lo que diga gente así (independientemente de que estés de acuerdo o no con su forma de pensar) que las chorradas que sueltan mesiánicos ídolos nacidos del barro de las redes sociales, que todavía no han aprendido lo que es la vida. Yo llevo 45 años en ella, me han ocurrido un número considerable de vicisitudes, y aún no me entero de mucho…

Por cierto, y hablando de esto, voy a cumplir un mes fuera del digital mundo que hace arder cosas y mide el pulso de la sociedad. Todo bien, gracias. Más tiempo para mis cosas. Estoy por acabar Derecho.

Volviendo a Sabina y a lo que es vivir la vida, leí hace poco que él mismo se sorprendía de haber llegado a los 70. Decía, no textualmente, que había hecho méritos para encontrarse con la parca un par de veces ya.
Le creo sin necesidad de levantar testimonio. Así que a ver si va a ser verdad que los viejos rockeros nunca mueren.
¡Ojalá! Pero me temo que los últimos años nos han demostrado que sí lo hacen, y mucho. Así que disfrutemos de él, simplemente por precaución.

Otra cosa es que aunque su cuerpo algún día decida tomarse la penúltima en el más allá, su esencia se quede entre nosotros, mortales. Los japoneses tendrían mucho que contarnos sobre esta forma de ver la vida y la muerte (y ya que estamos, a ver si nos cuentan también cómo elabora Suntory su Hibiki, y eso que ganamos todos).

 

Y me envenenan los besos que voy dando. Y sin embargo, cuando duermo sin ti, contigo sueño.
Se os quiere y lo sabéis.

P.D.: ahora más que nunca, si te gusta lo que lees, comparte. De la forma que sea, da igual.

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Comments (2)

  • Eva Reply

    Hoy te iba a preguntar que si ibas a seguir escribiendo mis post favoritos… 🙂 Veo que sí, aunque estés ermitaño (ídem) y fuera de las RRSS (no idem).

    Esperando a los siguientes :*

    24/01/2021 at 1:57 am
    • Paty Varela Reply

      Evita, siempre que pueda, seguiré escribiendo!!
      Además, ya sabes que mientras esté pendiente el libro sobre el Sanjo, nunca lo podré dejar.
      Me alegro que hayas llegado aquí sin necesidad de hacerlo desde las RRSS. Soy la resistencia.
      No nos mires, únete!!

      24/01/2021 at 2:16 am

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