LOS MIOS, LOS MEJORES


Tiempo de lectura: 3 minutos

Siempre que me pongo profundo e intento escribir textos sesudos, de actualidad, en los que doy mi opinión personal sobre temas candentes, me da por pensar si los tengo o no que publicar.

Mis posts suelen ser suaves como visón. Fáciles lecturas que versan sobre temas triviales la gran parte de las veces. Así que cuando por algo que he leído u oído, me ha enervado y a mi mano le ha dado por tornarse en guantelete de hierro, me tenso. ¿Acabo con mi “linea editorial”? ¿Convierto el blog en “Diurnidad, Nocturnidad y me cago en tus muertos”?

Entonces pregunto a mis amigos para que me den su opinión.

Sí, soy de los que pide opinión. Y además suelo hacer caso a lo que me dicen, aunque su respuesta no sea la que yo quiero.
Tengo varios Pepitos Grillo que hacen a su vez de especie de consejo de sabios (que lo son). Que guían los, a veces, extraños designios de mi cabeza. Y me orientan, como estamos comentando, sobre la publicación o no de determinados textos. Sobre la necesidad que tengo de comprarme por 6ª vez la PS4, para luego no usarla. O sobre si es mejor para mí la fea que me quiere a medias o la guapa que no me quiere nada.

Por supuesto a veces no les hago ni puñetero caso, y me pego unos tantarantanes que me desgobierno.
Pero para eso están los buenos amigos también. Para rehacerme cuando me desmonto gracias a mis actos alocados e irreflexivos, en vez de decirme “Te lo dije”. Y de paso, con el paso del tiempo, echarnos unas risas a costa de esas terribles decisiones equivocadas, en momentos inoportunos.
¡Qué sería de la vida sin historias así para poder contar!

En lo que he escrito el texto que no debía publicar y éste, he leído una entrevista a Sabina y Leiva en la que hablan sobre amistad. La suya, para ser más exactos. Canallismo en estado puro, alrededor de cerveza y tequila. Nada que envidiar por mi parte, he de decir, para que os hagáis una idea de los buenos amigos que tengo.
Vale, igual ellos hablan sobre qué se siente por llenar el Palacio de los deportes y yo ahí no llego. !Pero a la zaga andamos en lo demás!

Así que tras estas lineas –o más bien por estas lineas–, simplemente dar las gracias a Dios por tener la pandilla que tengo.
Quién tiene un amigo tiene un tesoro, dicen. A lo que yo me atrevo a añadir “y también un consultor, un teléfono de la esperanza, alguien que siempre te ofrece una cerveza fría, un perro guía para cuando vas piripi, un chófer, un hombro sobre el que llorar, una mano que te da collejas por haberle calado tras haber llorado sobre su hombro, un editor literario, un “cuarto para un mus”, alguien que siempre se toma la penúltima, uno que se descojona cuando te caes pero que también te ayuda a levantarte (aunque al rato te empuje de nuevo para volverse a escojonar).

En definitiva, un canalla con buen corazón al que le dejarías las llaves de casa, aún sabiendo que va a montar una fiesta de dimensiones bíblicas en tu ausencia, si se da el caso.

 

Besos para ellas y un abrazo para los demás.
Se os quiere y lo sabéis.

P.D.: ahora más que nunca, si te gusta lo que lees, comparte. De la forma que sea, da igual.

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Comments (2)

  • palomitazdemaiz Reply

    Tienes toda la razón, por algo dicen y con razón, que los amigos son la familia que uno elige 😉

    17/01/2021 at 8:52 am
    • Paty Varela Reply

      Por supuesto!!!
      Y más cuando están dispuestos al piripismo como parte de esa amistad. Lo que une una cerveza!!!

      17/01/2021 at 5:34 pm

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