¿POR QUÉ ME GUSTA TANTO LA NAVIDAD?

¿POR QUÉ ME GUSTA TANTO LA NAVIDAD?

¿POR QUÉ ME GUSTA TANTO LA NAVIDAD?


No sé explicar muy bien el por qué me gusta tanto la Navidad.
Como católico, el motivo es obvio. Celebro el nacimiento de Jesús.

Pero no es sólo eso. La Navidad para mí es algo más.

Probablemente sea la aglomeración de buenos recuerdos y vivencias ocurridas en estas fechas.
Acontecimientos que suelen llevar emparejados la palabra familia. Y las palabras amistad, esperanza o comienzo. Y, por qué no, festividad.

Más de una vez he contado que recuerdo muy claramente la última Navidad vivida en el Sanjo –no así la de la facultad, por ejemplo–. Encontrarme a alguno de mis múltiples antiguos compañeros, me traslada a aquel año 93 automáticamente, y me vuelve a poner, de manera imaginaria, aquel gorro de Papá Noel que parece que llevé pegado en la cabeza, con Loctite, aquel año.
Y ese recuerdo sigue siendo fuerte. Tanto, que es uno de los pilares sobre la que asentar mi hooliganismo navideño.

También recuerdo aquellas Nochebuenas en las que nos reuníamos unas 20 personas en mi casa. O aquellas Nocheviejas en las que nos reuníamos cerca de 40 en la casa de mis abuelos, en Madrid. Y esto las convierten en “Panetones de Proust”.
Aunque la verdad es que hace ya mucho que esos encuentros no suceden. Las multitudes dejaron de formar parte de la celebración. Lo de ahora se podrían llamar encuentros íntimos.
Y a pesar de todo me siguen encantando. Por lo que está claro que es el continente y no el contenido, a pesar de los que pudiera parecer,  lo que me embriaga (y la sidra El Gaitero, que sigue siendo mi preferida).

Por cierto, hablando de celebraciones y sidra, el otro día pensé que la vida es el tiempo que transcurre entre el momento en que eres demasiado pequeño para tener la fuerza suficiente para descorchar una botella, y el momento en que eres demasiado mayor para lo mismo.

Retomamos.
Son días de abrazos. Y con lo fan que soy de ellos, igual ahí tenemos otro elemento de la fórmula.
Y es que, ¿a quién no saludo con un abrazo de manera habitual? Pues dame un motivo extra para hacerlo, y me lanzaré como el oso a la miel al cuello de quién haga falta.
Me gusta abrazar. ¿Algún problema con eso?

El frío, el frío. No nos olvidemos.
El frío es elegante. Nos aleja lo máximo posible de esa vulgaridad que es el verano. Y en Navidad suele hacer frío.
Además, un frío que nos invita aún más a buscar la calidez del contacto físico para con nuestros semejantes. Nos lleva a buscar el calor del amor en un bar, como cantase Jaime Urrutia con su particular voz de gato cazallero.
Un frío que te quita sentimiento de culpa al comer de manera desaforada, sólo por la excusa de hacerlo con la intención de aprovisionar calorías para el correcto funcionamiento de nuestro organismo el resto del invierno como si fuésemos a hibernar.

Las películas. O mejor dicho, el tiempo dedicado a verlas.
Las de siempre. Las que vemos todos cada año seas quien seas. Love Actually, Qué bello es vivir o La Jungla de Cristal.
Y aquellas más particulares de cada uno. Las mías: El Polar Express, La invención de Hugo y Navidades Blancas. Un mundo de fantasía, Willow y E.T.
Si las ves acompañado, mejor.

Y por todo esto, y porque una vez que llega el 7 de enero uno vuelve a ser el ser antisocial en el que me estoy convirtiendo –con la inestimable ayuda de la sociedad que me rodea–, cosa que no me gusta, la Navidad es, sin duda, mi época favorita del año.

 

Besos para ellas y un abrazo para los demás.
Se os quiere y lo sabéis.

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Comments (4)

  • Palo Reply

    A mí la Navidad me produce sentimientos encontrados. Por un lado, lo típico que le pasa a todo el mundo a medida que pasa el tiempo: sillas vacías; pero por otro lado, volver a casa por Navidad, reunirme con mi familia, amigos, el ambientazo que hay en la calle, las luces… Y el turrón, claro.

    Está Navidad me está gustando y le doy muchas vueltas a eso de ‘¿me gusta o no me gusta?’. Pues supongo que como buena gallega, ‘Depende’ de como haya ido el año.

    (Me ha encantado tu reflexión sobre descorchar una botella y el paso de la vida, ¡totalmente cierto!)

    04/01/2023 at 8:23 am
    • Paty Varela Reply

      Palo, ¡claro que te gusta!
      Las sillas vacías es algo irremediable, y produce añoranza y algo de tristeza, por supuesto. Pero en mi caso, por ejemplo, la Navidad se convierte en un tiempo de homenaje a esas sillas vacías. ¿Qué mejor que dedicar los días más bonitos del año a las personas que más quisimos?
      Así que venga, no me seas “Grinchiña” y pásate a mi bando.
      ¡¡Feliz año!!!

      04/01/2023 at 9:16 am
  • Agus Reply

    Y en los tiempos recientes, por el concierto de Dos Orillas cada año por esas fechas!
    Gracias, crack. Y Feliz Añ Nuevo.

    04/01/2023 at 6:34 pm
    • Paty Varela Reply

      Y tanto!!
      Es tradición ya ir a veros en el concierto Preciosa-Navidad.
      Este año, de hecho, las uvas las hemos tomado con vosotros.
      Feliz Año, Agus!!

      04/01/2023 at 6:36 pm

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