enero 2015

Lo malo de escribir sobre uno mismo, es que llega un momento en que te quedas sin experiencias vitales de las que hablar, dado que además últimamente tengo la vida social de una ameba. Me estoy quedando sin historias, y eso no se puede consentir!!

La verdad es que fijo que tengo un montón que contar, porque mi vida, a día de hoy, ha sido bastante plena, y me han sucedido muchas andanzas, así que estoy empezando a pensar que el verdadero problema es que se me están empezando a olvidar, las... esto... ¿cómo se llaman?... LAS COSAS!!

Desde hace una temporada, cada vez que me da por escribir un post, intento crear al tiempo un lista de música en Spotify, porque me parece una estupenda forma de acompañar mis pensamientos con música. No es que sea una lista que esté relacionada con lo que he escrito –aunque alguna vez sí lo ha sido–, sino simplemente en ella recojo lo que he ido escuchando entre un post y otro. Es un poco la música de mi vida en ese periodo de tiempo.

Son las 10 de la noche de un viernes, y estoy saliendo de clase. Y lo hago feliz!!

Si me hacen jurar hace unos años que iba a escribir esto, hubiese dicho "Pero qué broma es esta", en palabras del mítico Fer Sarasúa. Pero sí, me he embarcado en un máster del universo, y la verdad es que voy con ganas. Y eso que los sábados, en vez de estar entrando en casa a las 8 de la mañana,  a esa hora salgo de ella para ir a clase.

Mira que nos gusta leer cosas que nos dan consejos. Que nos dicen qué beber y qué comer. Que nos dicen a qué locales tenemos que ir, y qué días y a qué horas. Algunos incluso nos pretenden decir cómo tenemos que encontrar a la mujer de nuestra vida, porque ella está esperando sentada a que lleguemos, y sólo va a reaccionar si ejecutamos de cierta manera una serie de movimientos y acciones.

Nos encantan esos textos que nos animan a seguir, a no desfallecer nunca, a pelear hasta la extenuación. Aquellos que nos animan a perseguir nuestros sueños hasta conseguir que se hagan realidad. Porque por supuesto, si seguimos estos consejos, nos convertiremos en personas de éxito, y con un atractivo que ni el mismo Rubirosa igualaría.

Este año, con eso de haber dejado de fumar hace unos meses, estar con el máster a tope por propia iniciativa, y estar intentando recuperar ese inglés que me hacía defenderme perfectamente a la hora de explicar a unos americanos, a las 7 de la mañana de un domingo, porque nos íbamos a un bar a comer un pechuguito, en vez de irnos a casa, sólo me queda el propósito de ir al gimnasio. Y como sé que eso es imposible, me va a tocar buscar otros un poco más originales, para empezar el año como el resto de los humanos, y plantearme nuevos objetivos que perseguir. Voy a buscar mis Casi Propósitos.