LA PRIMERA Y ELLA
La brisa de La Primera Playa hacía que los mechones de su pelo que se habían escapado de la férrea disciplina del lazo negro que marcaba el comienzo de una espléndida cola de caballo, bailasen al ritmo marcado por el viento del Cantábrico. Un baile que a mí me tenía completamente obnubilado. Casi hechizado. Diría que...
